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Una de nostalgia ::  Cuadernos RUBIO

25/03/2020 Carlin Ventas Directas, S.A.

Una de nostalgia ::  Cuadernos RUBIO

 

¿Quién le iba a decir a D. Ramón Rubio, fundador de la famosa marca española de cuadernos para aprendizaje infantil, que a día de hoy seguiría siendo un referente en el mundo de la enseñanza en general y de la  caligrafía en particular? Cuadernos que creó en principio para los alumnos de su academia, y que posteriormente comenzó a distribuir él mismo por las casas y colegios de Valencia, sin pretensiones, solo con el deseo de que los niños de Valencia al principio, y de toda España después, aprendieran a escribir con claridad, cada uno con su personal manera,  pero siguiendo unas pautas que la hiciera legible.

¿Quién no ha pasado las tardes de verano repasando las sumas, restas y multiplicaciones? En ocasiones era,  un intento de los padres la mayoría de las veces fallido,  de echarse una siestecita tranquila. Daba igual que hubieras suspendido o no, para esos padres los Cuadernos Rubio eran una tabla de salvación, tenían a los niños ocupados, supuestamente callados y encima repasando escritura o las temidas “cuentas”.

¿Y quién no se acuerda del “Mi mamá me mima”? No podían haber elegido una frase más bonita pero el problema era que repetirla tantas veces y con caligrafía perfecta podía llevar a quitarle algo de su sentido original.  A ver quién era el guapo que después de haber estado toda la siesta escribiendo lo mismo, no cogía manía a la frase o se empezaba a preguntar: ¿si mi mamá me mima tanto porque me tiene aquí cual escribano medieval?

Cuadernos Rubio en Carlin

¿Quién no ha rellenado esas líneas pautadas o escrito el resultado de las cuentas de los Cuadernos Rubio, con su lapicero de líneas amarillo y negro? El lapicero  Staedtler de siempre, que en ocasiones y para los más exigentes, llevaba gomita arriba para poder borrar los pequeños  fallos que todos cometíamos por las prisas de irnos cuanto antes a jugar. El lapicero estaba bien, pero si había un momento importante en tu vida escolar, que te otorgaba un nivel superior, ese era el  paso de la escritura con lapicero  a la escritura con bolígrafo. Todo un momentazo, porque aquello que escribías no podías borrarlo o si lo hacías quedaba algo, digamos poco presentable, hasta en ocasiones aparecía un pequeño agujerito de tanto frotar con la goma “ensalivada” (toda una técnica). 

Hoy en día tenemos otros sistemas de borrado sobre papel, menos contundentes pero si más efectivos,  como la cinta correctora Carlin, el líquido corrector con pincel o el bolígrafo corrector,  auténticos top ventas en el sector. Está claro que nos seguimos equivocando.

La mayoría de los niños tenían bolígrafos Bic Cristal que eran los que  más se vendían en las papelerías de entonces. Y de ahora. Todos recordamos el famoso (y por cierto bastante rompedor) anuncio de los Bolígrafos Bic, en el que una ágil mano movía con soltura (que todos imitábamos y no conseguíamos) un bolígrafo Bic Cristal y otro Bic Naranja punta fina. Pero siempre había privilegiados que podían escribir con el famoso BIC cuatro colores, aquello era el Mercedes de los bolígrafos, podías personalizar con los cuatro colores lo que escribías, aunque a decir verdad siempre se acababa primero el color azul (como hoy, las cosas no han cambiado mucho).   La demanda de estos bolígrafos continúa en alza y además del Bic cuatro colores Clasic ahora puedes elegir entre más modelos de bolígrafos de 4 colores: el modelo Shine Oro, plata o rojo; el Fun; Fluo o incluso el Bic Cuatro colores con peana y cadena para  ponerlo en una recepción (y  que no “vuele”).

Nuestros padres sí que eran unos verdaderos sabios, ¿cómo sabían ellos que aquello de colorear contribuía a que los niños se quedasen tranquilitos un rato? Ahora lo llaman pintura zen, pintar mandalas… Han hecho falta sesudos estudios para confirmar que rellenar con lápices de colores dibujos con formatos repetitivos, fomenta la concentración, nos distraen de las preocupaciones diarias, potencian la creatividad, desarrollan el sentido crítico, estimulan la paciencia… y un sinfín de beneficios. ¡Anda que si lo llegan a saber ellos no nos levantamos en toda la tarde de la silla! Ahora están al alcance de todos, pero hace años tener una buena caja de pinturas de colores, y ya no hablo si la caja era de rotuladores, era privilegio de pocos. En la mayoría de los casos  la preciada posesión era fruto de regalos de Navidad o de la Primera Comunión. De entre las marcas más valoradas entonces y ahora, está  Staedtler que continúa fielmente a nuestro lado, pero  ha evolucionado con las nuevas modas, ahora nos ofrecen lápices y rotuladores acuarelables como la gama Aquarelle o modelos especiales para facilitar el agarre de los niños como el Jumbo Noris 128, fabricado en Wopex, material ecológico en el que la madera utilizada en su proceso de fabricación procede de bosques de gestión sostenible con certificación PEFC.

Está claro que las modas vienen y van pero las marcas de papelería de toda la vida permancen, gracias a su capacidad de adaptación, una de ellas es Cuadernos Rubio,  que ha sabido adaptarse y detectar nuevas necesidades con su “revival” de los cuadernos tradicionales o las nuevas ediciones de caligrafia y lettering para adultos, todo un acierto.

Ojalá nuestros nietos puedan aprender a escribir, dibujar, colorear, sumar… con los Cuadernos Rubio, ojalá que no se pierda el placer de escribir a mano con una buena letra, inteligible, limpia  y clara. Escribir bien también puede ser Meraki.

Esto…. también pasará.

Quédate en casa. Por ti, por mí, por todos.

#quedateencasa

CARLIN